Miedo al cáncer

La carcinofobia (o el miedo al cáncer) es una fobia desagradable y muy real que afecta a las personas (o incluso a los amigos y familiares de las personas) a las que se les ha diagnosticado la enfermedad mortal.

La incidencia de la carcinofobia se ha reducido ahora en comparación con la de hace un par de décadas, cuando el conocimiento sobre el cáncer y su tratamiento era bastante limitado. Dicho esto, se sabe que muchos hombres y mujeres de todo el mundo sufren formas extremas de esta fobia a la ansiedad social.

Muchos de nosotros tememos las enfermedades mortales que prevalecen hoy en día, especialmente aquellas como el cáncer. En la mayoría de los casos, sin embargo, dicho temor es racional, e incluso normal hasta cierto punto. Pero en las personas con el miedo extremo al cáncer, la afección las hace entrar en un estado de pánico perpetuo que puede afectar su funcionamiento diario o sus actividades. La carcinofobia también puede llevar a la Agorafobia, donde la persona se niega a salir de su casa debido al temor de contraer cáncer.

Causas del miedo al cáncer

El miedo al cáncer (o a cualquier enfermedad mortal) a menudo significa temer la pérdida de control, el dolor y, en última instancia, la muerte.

Las causas típicas de la carcinofobia incluyen un roce con la enfermedad; un paciente puede haber tenido una biopsia o puede haber visto a un pariente/amigo cerrado sufrir o morir debido a ella. La mayoría de los fóbicos también ‘aprenden’ a imitar inconscientemente las reacciones que las personas suelen tener hacia el cáncer. Los medios de comunicación, las películas, las historias, etc. relacionadas con el cáncer también pueden infundir un miedo profundo que puede rayar en la fobia. Los niños pueden percibir el miedo al cáncer de sus padres y abuelos o sus reacciones a la enfermedad.

Síntomas del miedo al cáncer

Las personas con carcinofobia tienen tanto miedo de contraer cáncer que constantemente visitan a los médicos para asegurarse de que todo está bien con su salud.

El mero hecho de pensar en la enfermedad puede desencadenar un ataque de pánico o ansiedad que se caracteriza por síntomas físicos y psicológicos. Los síntomas físicos incluyen temblores o temblores, sudoración, experimentación de latidos cardíacos rápidos, sensación de mareo o vértigo, desmayos, respiración rápida, llanto o gritos.

Los síntomas psicológicos incluyen pensamientos de muerte, experimentando una pérdida total de control con la incapacidad de distinguir entre lo que es real e irreal.

Los pacientes también tienden a mostrar signos de depresión; muchos simplemente pierden la esperanza o no pueden disfrutar de la vida. Los síntomas físicos más leves, como la tos o el dolor de cabeza, son suficientes para enviarlos rápidamente a su proveedor de atención médica para asegurarse de que todo está bien con ellos. Se sabe que gastan grandes cantidades de dinero en procedimientos costosos para confirmar que un pequeño moretón o protuberancia no es cáncer.

Las personas con miedo  al cáncer también tienden a preocuparse mucho, particularmente por sus cónyuges o hijos, en cuanto a quién cuidará de ellos si contraen la enfermedad.

Se sabe que los carcinofóbicos hacen todo lo posible para evitar el cáncer, a menudo quejándose de lo que comen o de los productos que usan. Se sabe que se enfadan o provocan ante la más mínima sospecha de que una persona está”trayendo un carcinógeno” a su casa.

Tienden a evitar todas las actividades o eventos sociales si sienten que hay carcinógenos involucrados.

Tratamiento de la carcinofobia o fobia al cáncer

Existen muchas opciones de tratamiento para superar el miedo  al cáncer. Para tratar la ansiedad y la depresión, los psicoterapeutas a menudo prescriben tranquilizantes o antidepresivos. Aparte de estos, la terapia de conversación y las sesiones de terapia de grupo también son muy eficaces para ayudar a hacer frente a la carcinofobia.

La hipnoterapia es otra opción popular en cuanto al tratamiento del miedo  al cáncer se refiere. Se ha demostrado que muestra resultados a largo plazo y que no es invasivo y seguro. La hipnosis Ericksoniana es una forma avanzada de hipnoterapia que indirectamente envía mensajes a través de historias o metáforas a los pacientes más analíticos con un miedo extremo al cáncer.

La PNL o terapia de Programación Neurolingüística es otro método moderno para tratar muchos tipos de fobias. Esta terapia ayuda a reprogramar la mente inconsciente para alterar el proceso de pensamiento de modo que uno aprenda de nuevo a no temer al cáncer.

La carcinofobia es una fobia desagradable que se puede tratar. Aquellos que viven con ella saben cómo puede afectar negativamente a su vida diaria. Sin embargo, con opciones de tratamiento como la hipnoterapia o la PNL uno puede definitivamente superarlo para recuperar el control sobre sus vidas y felicidad.

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