Miedo a los ombligos

En cuanto a las fobias más raras y menos documentadas, la Onfalofobia – el miedo a los ombligos, tal vez encabece la lista. La palabra se deriva del griego Omphalo que significa ombligo y fobos que significa miedo profundo o miedo.

A las personas que sufren de Onfalofobia les aterrorizan sus propios ombligos o, en algunos casos, los de los demás. No les gusta tocarse el ombligo (ni siquiera a otras personas que lo tocan). A veces la mera visión del ombligo es suficiente para que se sientan asqueados o aterrorizados.

El miedo a los ombligos afecta por igual a hombres y mujeres. La cantante Jenny Frost es una de las famosas celebridades con esta fobia. Siempre advierte a la gente que “nunca se toque el ombligo”. Afirma que su miedo a los ombligos es persistente y “sin bromas”. Otra persona famosa con onfalofobia es Khloe Kardashian, que dice sentirse “disgustada con sólo tocar su vientre debido a la presencia del ombligo”.

Causas de la Onfalofobia o miedo al ombligo

Al igual que otras fobias específicas, la onfalofobia también comienza en la infancia, especialmente a raíz de una experiencia negativa o traumática asociada a esta parte del cuerpo.

La mayoría de los fóbicos relatan, cuando eran niños, estar fascinados con su ombligo. Luego lo rodean y terminan hiriéndolos. Muchos afirman ver algo “oscuro o sucio” en su ombligo que intentan quitar con objetos puntiagudos. Esta “suciedad” hace que se sientan antihigiénicos y les provoca náuseas cada vez que ven o piensan en el ombligo.

El bebé se conecta a través del cordón umbilical al útero de la madre. Este conocimiento a veces hace suponer a un fóbico que los “médicos accidentalmente dejaron una parte del cordón en su ombligo”. Para los pacientes nerviosos y’muy nerviosos’ que ya sufren de otros trastornos de ansiedad, este conocimiento es suficiente para desencadenar una respuesta de miedo/ asco cada vez que piensan en los ombligos.

Algunos niños pueden haber sido golpeados o tocados o abusados sexualmente en el ombligo cuando eran niños. Su cerebro entonces desencadena una respuesta fóbica como un mecanismo de defensa/protección.

Algunos fóbicos recuerdan que temen que sus “tripas se derramen” si alguien se jala o sondea alrededor de su ombligo.

Síntomas de miedo a los ombligos

La onfalofobia es una fobia específica que da lugar a una variedad de síntomas físicos y mentales, en particular cuando el fóbico (o alguien más) accidentalmente toca su ombligo, o incluso viendo a alguien más tocar su propio vientre. Estos síntomas incluyen:

  • Temblores, sacudidas
  • Llorando, acurrucándose en una pelota, huyendo y escondiéndose
  • Tener pensamientos de muerte o de morir
  • Sentir náuseas, vómitos
  • Tener un latido cardíaco acelerado o respiración rápida poco profunda

Naturalmente, este miedo persistente a los ombligos puede ser bastante debilitante y puede afectar negativamente a la vida diaria.

Superar el miedo a los ombligos

La onfalofobia puede ser una fobia bastante seria, ya que los pensamientos constantes acerca de los ombligos pueden hacer que uno llore o se sienta ansioso o con náuseas todo el tiempo. Sin embargo, desafortunadamente, muchas personas se niegan a buscar ayuda para ello; es una fobia altamente tratable.

Varias terapias incluyendo la hipnoterapia, la psicoterapia y la terapia cognitiva conductual (TCC) pueden ayudar a llegar al fondo de la fobia. Naturalmente, éstos se deben hacer solamente bajo la dirección de un terapeuta entrenado y experimentado. A veces, también se pueden prescribir ansiolíticos, sobre todo en caso de que la respuesta fóbica sea muy grave o esté afectando a la vida diaria del enfermo. Sin embargo, tales medicamentos no deben tomarse a largo plazo, ya que tienden a tener efectos secundarios y sólo proporcionan alivio sintomático y no curan la fobia.

Aparte de estas terapias, pocas técnicas de autoayuda también se pueden implementar en el hogar con el amor y el apoyo de amigos y familiares. Estos incluyen meditación, visualización positiva y desensibilización gradual para superar el miedo a los ombligos. Esto último incluye la exposición gradual de la fobia a su objeto de miedo. Por lo tanto, uno puede empezar mirando una foto del ombligo, tocándolo o dejando que un miembro de la familia lo toque. Respirar profundamente cuando se realizan estos pasos puede ayudar en gran medida en la superación de la onfalofobia.

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