Miedo a las cucarachas

Es un hecho que las cucarachas sobrevivirán a los humanos ya que pueden soportar 2000 veces los niveles de radiación que nosotros y también pueden pasar días sin comer. Tales hechos no serán alentadores para las personas que sufren de fobia extrema a las cucarachas. El nombre que se le da a este miedo a las cucarachas es Katsaridafobia.

La fobia o el miedo a las cucarachas puede ser debilitante. Según se informa, una maestra tuvo que renunciar a su trabajo porque ni siquiera soportaba que sus alumnos dijeran la palabra”cucarachas” en voz alta. Haría que “se congelara en el acto o que sudara frío”. Una vez, incluso salió corriendo de la ducha con el jabón todavía puesto, cuando sintió que una cucaracha había volado al baño.

Por lo tanto, un miedo extremo, persistente e injustificado a las cucarachas puede literalmente convertir la vida del enfermo en una pesadilla.

Causas del miedo a las cucarachas o katsaridafobia

Muchas personas se sienten incómodas o asustadas en presencia de insectos y criaturas como cucarachas. Se sabe que las cucarachas habitan en lugares oscuros y cálidos donde abundan los alimentos. A menudo, por la noche o en ausencia de luces, se arrastran o rozan accidentalmente sobre nuestra piel. Esto puede evocar un miedo profundo o una respuesta de asco. Esta respuesta tan repugnante suele ser evolutiva; nuestros antepasados prehistóricos estaban programados para estar alertas a estos espeluznantes rastreadores cuando dormían en cuevas y a la intemperie.

Muchas veces, el individuo katsaridafóbico puede haber tenido una experiencia negativa o traumática con las cucarachas en el pasado. Los niños podrían haber sido castigados o encerrados en armarios o espacios oscuros donde tales criaturas tienden a esconderse. Estos niños tienen una mayor posibilidad de desarrollar fobia a las cucarachas. Los adultos que expresan un miedo increíble a la vista de una cucaracha también pueden, sin saberlo, transmitir su miedo a los niños que los observan.

La mayoría de los casos de katsaridafobia en la niñez se resuelven con el tiempo. En algunos casos, sin embargo, puede persistir hasta la edad adulta.

Síntomas del miedo a las cucarachas

El miedo a las cucarachas a menudo conduce a un trastorno obsesivo compulsivo. El fóbico trata de limpiar su casa a fondo para asegurarse de que estas criaturas se mantengan alejadas. La fumigación constante de insecticidas en la casa y en el auto, el barrido y cepillado de alfombras y alfombras, o la limpieza de cocinas y baños, etc., para disuadir a las cucarachas, son algunos de los signos de la katsaridafobia.

Además, el fóbico puede experimentar síntomas físicos después de ver una cucaracha:

  • Volverse ‘paralizado’ o permanecer congelado
  • Llorando y gritando
  • Sensación de mareo o debilidad en las rodillas, desmayo
  • Tener una frecuencia cardíaca elevada
  • Respiración rápida
  • Tener un ataque de pánico completo en el que uno se siente atragantado, o experimenta dolores en el pecho, etc.

La katsaridafobia a veces se puede descontrolar o ser muy peligrosa cuando el fóbico corre o se precipita en el camino hacia el tráfico o trata de eliminar a las cucarachas al conducir, etc., lo que puede provocar accidentes graves.

Cómo superar la katsaridafobia

La buena noticia para las personas con el miedo extremo a las cucarachas es que se puede superar. Muchas terapias están disponibles hoy en día para ayudar a superar diferentes tipos de fobias específicas.

La desensibilización gradual o terapia de exposición es uno de los métodos más comunes para superar zoofobias como la katsaridafobia. Esto incluye mirar fotos de cucarachas, tocar una cucaracha muerta y gradualmente progresar a estar en el mismo cuarto que las cucarachas sin experimentar un ataque de pánico.

La hipnoterapia es otra forma efectiva de superar la katsaridafobia. Puede ayudar al fóbico a llegar al fondo de su miedo y cambiar sus pensamientos sobre las cucarachas.

La terapia cognitiva conductual y la psicoterapia también pueden ayudar a racionalizar el miedo a las cucarachas.

Lo que funciona para una persona puede no funcionar siempre para otra. Por lo tanto, es esencial discutir el miedo con un profesional abiertamente y sin sentirse avergonzado. De esta manera, se puede decidir la línea correcta de tratamiento que puede ayudar a superar la katsaridafobia de una vez por todas.

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